RELACIONES RUSO-COLOMBIANAS:
UNA OJEADA A LA  HISTORIA

La historia de los vínculos ruso-colombianos no está escrita todavía. Y la que se irá escribiendo tendrá que moverse en dos espacios paralelos, complementarios, pero relativamente independientes uno de otro: las relaciones oficiales, por una parte, y por otra, todo tipo de contactos humanos: culturales, científicos, espirituales, personales, etc. Y lo primero que salta a la vista a todo interesado es que la historia extraoficial es mucho más antigua, y más rica hasta el momento, que la de las relaciones interestatales.

Lo que sí es cierto es que los primeros contactos humanos fueron de muy altos vuelos. En los años 90 del siglo XVIII, Francisco de Miranda, el Precursor de la Independencia de la Nueva Granada, fue recibido en la Corte de Catalina la Grande, Emperatriz de Rusia y mujer de gran generosidad, la cual no sólo lo llenó de favores, sino que le confirió el grado de coronel del Ejército Ruso, mandándole el correspondiente uniforme de gala como obsequio personal. Este y muchos otros episodios del largo viaje que hizo Miranda por el inmenso país del Norte quedan vivamente descritos en su libro de memorias, recientemente traducido al ruso y publicado en Moscú.

También sabemos que hubo voluntarios rusos en las filas del ejército del Libertador Simón Bolívar, entre ellos: Ivan Miller e Ivan Minuta, quienes se distinguieron en numerosas batallas y se merecieron un monumento, erguido en su honor en una de las plazas de Caracas. Y eso sí, se lee como una novela la vida del ingeniero militar Mijaíl Rola-Skibitsky, quien hizo un viaje de ocho meses, através de Suecia e Inglaterra, para llegar a la Nueva Granada e ingresar en el ejército de los patriotas de esta. Combatió, entre otras, en la batalla de Ayacucho, a raíz de la cual fue galardonado con el "Busto de Bolívar". Más tarde llegó a teniente coronel del ejército bolivariano. La gesta de estos hombres es apenas un reflejo del interés que suscitaba la Guerra de la Independencia en el alma del pueblo ruso que acababa de ganar su propia Guerra Patria librada contra la invasión napoleónica.

Llegado el siglo XX, desembarcaron en Colombia otros voluntarios rusos, para bregar en otras lides, esta vez las de investigación naturalista. Un grupo de científicos, procedentes del Centro de Estudios Botánicos de la URSS, realizaron en 1926 una expedición de seis meses por la cuenca del Magdalena y por la Region Amazonica, explorando su flora y fauna y, de paso, los usos y costumbres locales. Los materiales botánicos recogidos pasaron a enriquecer la Colección del Acervo Genético Mundial que se estaba creando en la Unión Soviética, y las impresiones humanas, descritas con gran viveza por el Profesor Yuri Vóronov, jefe de la expedición, sirvieron de base para su libro de memorias, titulado "Medio Año en Colombia", y publicado en Moscú en 1929.

Una delegación de hombres públicos colombianos estuvo presente en el Congreso Mundial de Amigos de la URSS celebrado en Moscú en noviembre de 1927 con ocasión de celebrarse el décimo aniversario de la Revolución Socialista de Octubre. 

En cuanto a los primeros contactos oficiales entre los dos países, tuvieron al principio la forma de intercambio de mensajes entre los Presidentes de Colombia y los Zares de Rusia, hasta que, en el año 1858, el Emperador Alejandro II reconociera por decreto la República de la Nueva Granada.

Las relaciones diplomáticas formales fueron establecidas por primera vez el 25 de junio de 1935, durante la primera presidencia de A. López Pumarejo, si bien el intercambio de Embajadores se hizo esperar hasta el segundo término presidencial del líder liberal. Las respectivas Embajadas se establecieron en las dos capitales en 1943, en un momento crucial: la Unión Soviética estaba realizando gigantescos esfuerzos luchando contra el nazismo alemán en el campo de batalla, el desenlace de la guerra era difícil de predecir, y Colombia iba a ser uno de los pocos países de América Latina en declarar la guerra a la Alemania hitleriana.

En 1944 fue fundado, a iniciativa de varios destacados políticos colombianos, el "Instituto Cultural Colombo-Soviético", centro de difusión de conocimientos sobre lengua y cultura rusas y de contactos con distintos establecimientos de la URSS. Lo encabezó en el momento de su fundación el eminente escritor, pensador y hombre público colombiano Baldomero Sanín Cano; después estuvo dirigido por el nombrado economista Dr. Rafael Baquero y el destacado activista de la izquierda colombiana Néstor Pineda.

Las relaciones fueron suspendidas en 1948, a raíz del "bogotazo", y tardaron 20 años en restablecerse. Pero incluso en aquellos años iban manteniéndose vínculos comerciales, culturales y hasta políticos. En 1959, 1962 y  1963 se realizaron visitas de grupos de parlamentarios colombianos a Rusia, donde fueron recibidos, respectivamente, por el Presidente del Consejo de Ministros Anastás Mikoyán y el presidente del Sóviet Supremo (parlamento soviético) Leonid Brezhnev. Hubo intercambios de mensajes entre mandatarios. Y el 25 de julio de 1967 fue firmado el "Convenio Comercial y de Pagos entre la República de Colombia y la URSS", que sentaba las bases normativas indispensables para el desarrollo de relaciones económicas de todo tipo entre los dos países.

Los vínculos culturales nunca se cortaron del todo. A lo largo de los años 40, 50 y 60 distintas obras de escritores colombianos se fueron publicando en la URSS, siendo el más popular entre ellos José Eustacio Rivera; desde comienzos de los años 70 asumió la palma Gabriel García Márquez y no la ha soltado hasta el momento. En el mismo período estuvieron presentes siempre en las librerías y bibliotecas de Colombia obras de escritores soviéticos, ante todo las de Máximo Gorky, Mijaíl Shólojov y Vladímir Mayakovsky, publicadas por distintas editoriales de América Latina. Y en el año 1967 asistió por vez primera a un Congreso literario convocado en la URSS (el IV Congreso de Escritores Soviéticos celebrado en Moscú) una delegación de escritores colombianos encabezada por Jorge Zalamea Borda. Más tarde, en abril de 1972, se celebró en Tashkent el primer encuentro bilateral de escritores soviéticos y colombianos.

También se iban entablando intercambios educacionales. Desde los años 50 jóvenes colombianos cursaron estudios en centros docentes de la Unión Soviética, proceso este que se hizo más intenso y sistemático con la fundacion en Moscú, en el año 1960, de la Universidad de Amistad de los Pueblos, creada expresa y exclusivamente para proporcionar estudios superiores a jóvenes procedentes de los países en vías de desarrollo, de Asia, Africa y América Latina.

El número exacto de colombianos que cursaron estudios superiores en la Unión Soviética y, posteriormente en Rusia, es difícil de calcular; según estimativas, son del orden de 10.000. Hoy en día los egresados viven dispersos por todo el territorio de Colombia y trabajan en las más diversas áreas de la Administración Pública, de industria y comercio y del sistema de educación.

Las relaciones diplomáticas fueron restablecidas en plena medida el 19 de enero del año 1968, a iniciativa del Gobierno de Colombia. El Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la URSS en Colombia Nikolai Beloús llegaba a Bogotá el 10 de mayo del mismo año. Y el 3 de junio eran firmados el nuevo "Convenio Comercial" y el "Protocolo sobre la organización de la Representación Comercial de la URSS en la República de Colombia y del Departamento Comercial de la Embajada de la República de Colombia en la URSS".

En abril y junio de 1970 tuvo lugar un intercambio de cartas oficiales entre Nikolai Mésiatsev, Presidente del Comité de Radiodifusión y Televisión adjunto al Consejo de Ministros de la URSS y Luis Eduardo Fonseca, Director del Instituto Nacional de Radio y Televisión de Colombia, sobre el establecimiento de relaciones entre las dos entidades mediáticas. Dichas cartas, por consentimiento mutuo, sirvieron de marco formal para el sucesivo intercambio de información entre los principales centros de radio y televisión de los dos países.

El 3 de agosto del mismo año 1970 se firmó el primer "Convenio de Cooperación Cultural y Científica entre la República de Colombia y la Uníon de Repúblicas Socialistas Soviéticas", que, según establecía el propio documento, sería prorrogado tácitamente cada 5 años. Y el 10 de septiembre de 1974 era firmado el primer "Convenio sobre los Principios de Cooperación entre las Organizaciones Deportivas de la República de Colombia y de la Unión soviética". Así, hacia el año 1974 quedaban sentadas todas las bases legales necesarias para el el desarrollo de las relaciones bilaterales en los tres dominios fundamentales: el político, el económico y el cultural.

Desde entonces los convenios de cooperación económico-comercial y científico-cultural fueron renovándose siempre de forma sistemática e ininterrumpida.

Y por último, como reflejo del creciente interés de ambos Gobiernos por seguir activando el intercambio de todo tipo, se firmó en julio de 1979 un Convenio sobre el establecimiento de una Comisión Intergubernamental Soviético-Colombiana para la Cooperación Económico-Comercial y Científico-Técnica que debería reunirse cada dos años para verificar el estado de relaciones en las áreas en cuestión, discutir los problemas que se plantearan y trazar lineamientos a seguir en el período subsecüente. Hasta el año 1991, en que se disolvió la Unión Soviética, fueron celebradas 5 reuniones de dicha Comisión.

Como parte del proceso de cooperación cultural se fundó en Moscú, en julio del año 1978, la "Sociedad URSS-Colombia" destinada a ser la homóloga, por la parte soviética, del Instituto Cultural Colombo-Ruso y asumiendo la coordinación de los contactos culturales entre los dos países, tarea esta que antes había corrido a cargo de la Asociación Soviética de Amistad y Cooperación Cultural con los Países de América Latina.

La última década del siglo XX fue un período de grandes cambios estructurales operados en ambos países.

En 1991 termina la existencia de la Unión Soviética, y las Repúblicas Federadas que la formaban pasan a constituir la Comunidad de Estados Independientes (CEI). La Federación de Rusia, ahora tornada independiente, se proclama sucesora derechohabiente de la URSS y reconoce como vinculantes para si todos los acuerdos internacionales concluidos por la misma. Comienza una nueva época de relaciones ruso-colombianas.

Estas, al principio, no fueron fáciles de mantener y desarrollar para la parte rusa, ocupada como estaba en las grandes transformaciones que  se producían en todos los dominios de la vida nacional. Pero, estabilizándose poco a poco su situación interna, la Federación de Rusia se esforzó por dar un nuevo impulso a las relaciones que la unían tradicionalmente a la América Latina, y al gran país andino en particular.

La tarea más prioritaria era la de renovar la base jurídica sobre la que se estructuraran las relaciones bilaterales. Partiendo de esta necesidad, representantes de los dos países firmaron en Moscú, en abril del año 1994 un Tratado sobre las Bases de las Relaciones entre la República de Colombia y la Federación de Rusia (con la vigencia de 10 años y prorrogable tácitamente cada 5 años posteriores), cuyo Artículo 1 rezaba:

"Las Partes se consideran una a otra como Estados amigos y desrrollarán sus relaciones de cooperación de conformidad con los principios de la Carta de la ONU y otras normas del Derecho Internacional universalmente reconocidas.

Las Partes cooperarán costructivamente en el escenario internacional, incluso en el marco de la ONU y otras organizaciones internacionales con el fin de promover un orden internacional justo, la seguridad para los pueblos en el ámbito de la observación rigurosa de los derechos y libertades del hombre, del respeto del derecho de cada Estado a la independencia política, la política exterior soberana y de la consolidación en la práctica internacional de los valores democráticos y del espíritu de buena voluntad y cooperación".

Este Tratado sirvió de base para la renovación de todos los convenios, acuerdos y programas de cooperación concertados anteriormente entre Colombia y la Unión Soviética.

En los últimos años las relaciones entre Rusia y Colombia se fueron desarrollando a ritmos acelerados.

Tuvieron lugar las visitas de cancilleres. En noviembre de 1997 llegó a Colombia en visita oficial el entonces Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia (y posteriormente, Primer Ministro) Evgueni Primakov y en noviembre de 2008 - en visita de trabajo Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia Sergey Lavrov. Sus homólogos colombianos viajaban a Moscú en los años 1994, 1998, 2001, 2004 y 2010.

Se mantienen contactos sistemáticos en el marco de la ONU y de otros organismos internacionales. Se han hecho ya tradicionales los encuentros que celebran los cancilleres de ambos países a finales de cada verano, en Nueva York, en vísperas de la apertura de un Período de Sesiones ordinario de la Asamblea General de la ONU. Se desarrollan los intercambios parlamentarias

En estos momentos Rusia y Colombia mantienen posiciones similares o coincidentes frente a los principales problemas de la política internacional.

En particular, ambas naciones conciben como la meta principal por la que debe luchar la humanidad en los próximos decenios la creación de un mundo multipolar y equilibrado donde no haya lugar para la prepotencia del dinero ni del poder y donde se lleve a cabo una redistribución de la riqueza en beneficio de un desarrollo sostenido de todas las naciones, sobre todo las más pobres.

Un método clave de alcanzar este objetivo consiste, en opinión de ambas partes, en reforzar el protagonismo de la ONU y de su Consejo de Seguridad como organismos coordinadores en la solución de todos los conflictos mundiales. 

Ambos países se pronuncian porque sea extendido y consolidado el régimen de no proliferación de las armas nucleares y reducidas paulatinamente los stocks de las mismas, creándose al mismo tiempo en el mundo nuevas zonas libres de armas nucleares y extendiéndose las existentes. Ambos se manifiestan porque sean destruidas lo más pronto posible, en la medida en que lo permitan las posibilidades económicas y técnicas objetivas, todas las armas químicas y biológicas que hay  en el mundo.

Rusia y Colombia coinciden con la inmensa mayoría de los países del mundo en su deseo de no permitir la militarización del espacio ultraterrestre y de velar porque las tecnologías más avanzadas de exploración y conquista del espacio sean utilizadas tan sólo con fines pacíficos.

Ambos países atribuyen gran importancia a la necesidad de luchar con redoblado vigor contra aquellas formas de delincuencia que tienen proyección internacional en un mundo cada vez más globalizado, como son: el terrorismo, el narcotráfico, el lavado ilícito de activos, la corrupcion y la llamada "delincuencia informática" consistente en todo tipo de robo y manipulación indebida de datos confidenciales.

Al mismo tiempo Rusia y Colombia comparten la convicción de que, a la hora de luchar contra estos y otros desafíos modernos, es de suma importancia velar por el imperio de la ley y la salvaguardia de los derechos humanos, consagrados en el Derecho Internacional Humanitario, tanto en los asuntos internacionales, como en los internos de cada país.

Y en el área de relaciones económicas internacionales ambas naciones coinciden en que es indispensable seguir liberalizando el comercio internacional, eliminándose cualesquiera barreras arancelarias proteccionistas que obstruyen el libre acceso de los géneros provenientes de los países en vias de desarrollo a los mercados mundiales, incluidos los de los países más avanzados.

Últimamente se están desarrollando con relativa rapidez las relaciones comerciales bilaterales. Rusia importa de Colombia su textil, sus flores y sus bananos, el café, el azúcar y varios otros productos agrícolas, y le suministra a Colombia diversos artículos industriales: equipo energético y de construcción de máquinas, helicópteros, automóviles, metales y fertilizantes minerales.

Para fomentar la cooperación económica y tecnocientífica, fue reanudado el trabajo de la Comisión Soviético-Colombiana, mencionada más arriba. Este organismo se reunió por primera vez como Comisión Intergubernamental Ruso-Colombiana para la Cooperación Económico-Comercial y Científico-Técnica en octubre del año 1995, en Moscú. Debido a unos problemas internos de Rusia, durante varios años el trabajo de la Comisión no pasó de la fase de buenas intenciones. Pero llegó el momento en que la estabilización interna y la creciente actividad política y económica exterior de Rusia la hicieron retomar los múltiples proyectos relegados durante algún tiempo a un segundo plano.

Todo parece indicar que el momento que vivimos es uno de los más prometedores de la ya bastante larga historia de relaciones ruso-colombianas.